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La metáfora como soporte para las redes sociales

        


         “El lenguaje es el arma más peligrosa,
          que hace que aceptes por ciertas, cosas bastante dudosas”

          El Chojin, en La perversión del lenguaje

Como ya lo han indicado Lakoff y Johnson en “Metáforas de la vida cotidiana”, los sistemas conceptuales definen nuestra realidad, nuestro mundo conocido. Sin embargo cuando entramos a un nuevo mundo, digamos una red social, a pesar de las impresiones que podamos tener y las ideas preconcebidas, nos enfrentamos a él practicamente con la mente en blanco, y terminamos por recibir los sistemas metáforicos que lo soportan para poder construir nuestros propios paradigmas y visión de dicho mundo.

Cuando hablamos de “dicho mundo”, para referirnos a las redes sociales, cada una como un mundo independiente, decimos que cada una es una construccción social. Un aparato que se mantiene a través de la voluntad de las personas que acuerdan comportarse de manera determinada y seguir ciertas convenciones y que se materializa cuando se legitiman.

La legitimación de las convenciones hechas entre los participantes, sucede en cuatro niveles de acuerdo con la teoría de Berger y Luckman en “Construcción social de la realidad” y sucede a fin de que podamos conformar la realidad social objetiva y por ende, los aparatos que la hacen posible.

Dichos niveles son:
1) Nivel Preteórico:Afirmaciones referentes a la manera de hacer las cosas
2) Nivel Teórico: Proverbios y máximas morales, son los juicios sobre la manera de hacer las cosas
3) Nivel Explícito: Conocimiento especializado perteneciente a las diferentes instituciones
4) Nivel Universal Simbólico: Significados objetivados socialmente, pero subjetivamente reales.

En el cuarto nivel es donde se estructura el lenguaje, donde se crean los símbolos y finalmente los sistemas conceptuales, que sustentan las lineas de pensamiento y justifican la comprensión sobre las acciones. Aquí es donde se formalizan las estructuras metafóricas y los sistemas de valor, la razón de ser de cada construccción social, el soporte que le da sentido. Y así mismo sucede con las redes sociales Twitter y Facebook, cada una tiene un sistema metafórico que le da forma y permite verla, vivirla y comentarla de manera consecuente.

En su extensión, Facebook ha conseguido ser una simulación del mundo natural, la extrapolación de la vida de una persona y sus relaciones interpersonales al ámbito virtual, y por eso no necesita una única metáfora muy fuerte, sino que se apoya en los conceptos y en la experiencia de ese mundo natural que cada quien ha recogido, para funcionar de manera acorde y conseguir un entendimiento del entorno generalmente similar para todos, a pesar de que hay lugar para la interpretación personal respecto a algunas dinámicas, pues éstas se institucionalizan de manera tácita.

En un inicio Facebook tenía una razón de ser bastante clara, “Facebook es un anuario”, la idea era hacer las veces de un anuario universitario que se mantendría actualizado, para conservar los contactos y mantener la cercanía y los circulos sociales entre universitarios. Sin embargo al usar la red social, se puede notar, que facilita las interacciones interpersonales de manera que cumplen perfectamente con la metafora “Facebook es un bar”aunque ocurre de manera involuntaria y como resultado de la experiencia del usuario. Esto implica que Facebook se convierte en un lugar público, donde es posible intimar con un amigo, conocer personas nuevas, hacer parte de conversaciones grupales, hablar solo en la barra, o sentarse a mirar lo que sucede. Dinámicas escogidas, más que aceptadas, por los usuarios como resultado de la intersubjetividad de la plataforma, que ofrece un espacio, con ciertas limitantes visuales y recomendaciones conductuales (como el ¿qué estas pensando? Que induce a la publicación de comentarios “al aire” o “en la barra”).

Así es como gráficamente se conduce al usuario a actuar y reaccionar de determinada manera, que por ejemplo, termina por abrazar el signo del pulgar arriba para “me gusta”, con la misma connotación que la del pulgar arriba en el mundo real, que de manera amistosa puede finalizar una conversación con un signo de aprobación; Por eso causa extrañeza, cuando una persona dice “me gusta” en su propia publicación, porque si estuviéramos en el mundo real, posiblemente nadie, en el ningún rincón del planeta, se levanta los pulgares a si mismo, y mucho menos cuando hay más personas involucradas.

Actualmente (la multinacional),busca introducir la metáfora: “Facebook es tu cara al mundo” que busca cumplir todavía más con esa intención de ser la extrapolación de la vida de cada uno al ciberespacio, en la medida que con la nueva herramienta que se está implementando, la Biografía, se permite navegar en la linea de tiempo de los usuarios con mucha facilidad. Por ahora esta medida, es una planeación para que en el futuro, los nuevos miembros, tengan desde la fecha de su nacimiento, un registro visual y tangible de su vida. Por ahora a pesar de la posibilidad de la herramienta para ir atrás en el tiempo más allá de la creación de Facebook, es muy poco el contenido disponible a causa de la ardua tarea que sería para cada quien reconstruir su vida en este mundo virtual. Sin embargo, la tarea llevada poco a poco, con el simple uso diario de facebook, y de habitar ese ciberespacio con todas las aplicaciones y su alcance, es lo que se quiere convertir en la “cara frente al mundo”.

A diferencia de Facebook que aplica las normas sociales del mundo natural a una realidad virtual, Twitter ofrece un viaje a otro mundo más retorcido, en el que se cambian las normas de manera drástica y se alcanza a distorsionar la realidad a favor de las convenciones que aplican dentro de este aparato social.

En twitter, “las personas son canarios”

Esta metáfora es en la que basa toda la experiencia que gira al rededor de Twitter, es la que cambia el orden de las cosas y exige que se hagan ajustes. Ello implica que las personas “trinan” o “Tweet” o “tuitean” en vez de hablar, y con ello su discurso, su textualidad y su representacion visual cambia de manera que se incluyen nuevos significados a antiguos caracteres: @ para referirse a un usuario; # para referirse a un tema; RT para repetir un tweet de otro usuario; TT para referirse a los temas mas “trinados” o “cantados”. Esto se convierte en un lenguaje que solo hablan aquellos en Twitter, un “ciber-dialecto”.

Un tweet puede ser tan sencillo y efímero como el canto de un pajaro, pero del mismo modo pueden agruparse para hacer una “melodía” o un alboroto. Sin embargo el usuario promedio, simplemente hace ruido y “canta” por gusto propio, para todo aquel que quiera escuchar. Aquí se evidencia el plantemiento posmoderno, en el cual es necesario pensar en algún lenguaje, y esa herramienta que se use es la que va a moldear el pensamiento a su imagen.

El éxito de la comunicación de estas metáforas se puede evidenciar a través de como los usuarios participan en la construccción social y encajan y se comportan de la manera esperada. Sin embargo si se analiza Facebook, hará evidente que la plataforma está disponible casi completamente en español, entonces la interacción con la interfaz sucede casi sin problemas, donde el usuario es mayormente conciente de lo que significa o lo que implican sus actos. Sin embargo, Twitter, a pesar de estar también disponible en español, se refiere a los “trinos”, oficialmente en inglés, la misma población se ha encargado de legitimar esta palabra aún sin estar totalmente consciente de su significado.
El éxito de la comunicación en twitter está dado por la representación visual, que crea un entorno en el cual se hace notoria la metáfora para el usuario, donde la foto de perfil predeterminada para los usuarios nuevos es un huevo, como el “canario” que acaba de nacer; el fondo predeterminado para una cuenta recién creada es el cielo, inherentemente ligado a las aves sin importar si se es de procedencia rural o urbana; donde el ícono de inicio es una pajarera; el logosímbolo mismo de Twitter es un pájaro. Todo esto ofrece un robusto soporte a la metáfora envolvente que se ha creado, y asegura la legitimación de los comportamientos de los usuarios, que a pesar de ser de otra cuna idiomática, consiguen entender la realidad de esa construccción de la que hacen parte.

Apoyo bibliográfico

LAKOFF, George y JOHNSON Mark.Metáforas de la vida cotidiana. 1995. [En línea] Disponible en: http://es.scribd.com/doc/32774245/Lakoff-y-Johnson-Metaforas-de-la-vida-cotidiana-Cap-1-a-6

LARA, Tíscar. Tuitéame, hay confianza 2011 [En línea] Disponible en:

LARA, Tíscar. Twitter y sus funciones comunicativas.2011 Revista lenguajes y textos. núm 34.




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Los nuevos códigos gestuales humano-máquina

Por: Liseth Turizo Medrano


Introducción

Las nuevas tecnologías han cambiado los paradigmas de cómo nos relacionamos con ellas mismas, y es irónico pensar que si bien somos nosotros –los humanos- quienes las creamos, cada vez les damos más y más poder, cada vez nos dejamos deslumbrar más por los alcances que logramos con ellas. Nuevos adelantos, como la realidad aumentada nos han llevado a nuevos debates desde múltiples disciplinas sobre cómo estamos reemplazando experiencias cotidianas, funciones humanas y hasta relaciones, por experiencias virtuales, sistemas biónicos y redes sociales; la pregunta es hasta dónde la tecnología debe moldear nuestras vidas, o –mejor dicho- hasta dónde nosotros mismos la llevaremos.

Si bien la tecnología ha sufrido un proceso de humanización desde aspectos como el diseño, la ergonomía y otros, que buscan una mejor relación con sus usuarios, también ella ha desencadenado una serie de cambios en nosotros, quienes hemos transportado metáforas de la tecnología a nuestras vidas cotidianas, gestos propios de nuestra relación con computadoras a nuestro lenguaje corporal cotidiano.  Éste es el fenómeno sobre el que se quiere ahondar con ésta investigación, confrontando la visión de distintos autores y diversas perspectivas.

En primera instancia se hizo una recolección de documentos que se acercaran al tema desde distintos puntos de vista y disciplinas, cuyos conceptos y acepciones pudieran ser extrapolados al tema en cuestión. Los documentos fueron extraídos desde distintos sitios web y se realizó una lectura de ellos identificando sus tesis, posiciones e ideas principales para luego ser tejidas en una única argumentación.


El paradigma de la comunicación Tradicional versus La Nueva comunicación

Con la aparición de internet y los nuevos medios, la comunicación ha visto grandes cambios en sus dinámicas; los conceptos de receptor, emisor, mensaje, entre muchos otros componentes que habían sido definidos por la lingüística se han visto modificados por las nuevas posibilidades de interacción, la velocidad en el intercambio de información y la construcción colectiva de dicha información. Los paradigmas han cambiado: de la linealidad a la hipertextualidad, de la intermediación a la construcción “democrática”, de lo físico a lo virtual.

En un proceso de comunicación humana estándar, teníamos un emisor que le comunicaba un mensaje en un código y canal específico a un  receptor dentro de un contexto determinado, pero ya la comunicación humana no se da solamente en esos términos, el sólo hecho de estar mediada por la tecnología afecta dichos parámetros. Así, cotidianamente ya nuestro mensaje no se da con un código único (los mensajes pueden contener un sin número de códigos: visuales, sonoros, táctiles, etc),  a través de un canal físico, como el aire para las señales acústicas (ya se dan por canales eléctricos, electrónicos, electromagnéticos, etc), en un contexto determinado (en la actualidad las personas pueden estar en lugares distintos del mundo). De hecho nuestros papeles como receptores y emisores se trastocan todo el tiempo e incluso somos ambos de manera simultánea, como por ejemplo lo proponen las dinámicas de la Web2.0. La comunicación ya no se da mediante nuestros cuerpos (a través del lenguaje verbal y no verbal), sino a través de herramientas digitales que nos permiten expresarnos sin nuestro cuerpo; y si bien esa “liberación del cuerpo” puede presentar posibilidades infinitas al momento de trasmitir un mensaje, también genera problemas.

La interacción con la tecnología y mediada por la tecnología se genera de manera “artificial” en la medida que la comunicación ya no se da en un espacio físico, sino en uno mental, construido a través de metáforas.

La interacción digital se desarrolla en un “espacio mental”, virtual dirían algunos, donde la información en dígitos es la base del intercambio comunicativo. Todas las señales inconscientes que se intercambian en la interacción física son sustituidas por recursos digitales, fotos, emoticones, links, líneas de texto (cortas y largas), etc. Todo lo cual tiene que ser interpretado ‘racionalmente’, en términos simbólicos y conforme a códigos de comportamiento o comunicación. […] La sintonía de los cuerpos que constituye gran parte de la interacción física pierde protagonismo a favor de la sintonía de las mentes.[1]

Lo que el autor llama “recursos digitales”, surge en respuesta a esa carencia de mensajes  no verbales, los cuales contienen información vital para el intercambio comunicativo pero que no logran ser captadas en su totalidad solo por las palabras. Reemplazamos las señales de nuestro cuerpo con señales digitales, creamos una metáfora de nosotros mismos en la virtualidad.

El cuerpo híbrido y las metáforas de interacción

Así, como la comunicación verbal y no verbal a cambiado, muchos otros aspectos de nuestra relación con el espacio, otros humanos y los nuevos dispositivos también lo han hecho; artefactos como el Wii, elementos de realidad aumentada, entre muchos otros, en aras de mejorar la interacción  y hacer los sistemas más amigables con los usuarios, han tratado de replicar gestos más naturales de los humanos para una relación más intuitiva. Esto lleva a una transformación de la relación con esos objetos, que no son simples herramientas, sino que están pensadas para complementar nuestros gestos y movimientos, pensadas más allá de su uso funcional, sino simbólico como nuevos miembros de nuestro cuerpo, que ya no sólo es cuerpo biológico, sino un cuerpo híbrido, que recurre a la tecnología para complementarse.

Pero entendamos que esas relaciones simbólicas que establecen el vínculo entre la tecnología y nuestro cuerpo, no están dadas al azar, sino que se construyen a través de metáforas.

Nuestros conceptos estructuran lo que percibimos, cómo nos movemos en el mundo, la manera en que nos relacionamos con otras personas. Así que nuestro sistema conceptual desempeña un papel central en la definición de nuestras realidades cotidianas. Si estamos en lo cierto al sugerir que nuestro sistema conceptual es en gran medida metafórico, la manera en que pensamos, lo que experimentamos y lo que hacemos cada día también es en gran medida cosa de metáforas.[2]
Así se configura un cuerpo híbrido, la sumatoria del cuerpo biológico, el cuerpo tecnológico y el cuerpo metafórico que soporta esa relación. Las metáforas de interacción se transforman en puentes de significado que en un principio nos ayudaran a entender como funciona la tecnología para luego hacerla parte natural de nuestra cotidianidad.


La comunicación virtual y el no-cuerpo

Anteriormente se hablaba de una “liberación del cuerpo” como el fenómeno que ocurre en los momentos en que no usamos nuestro cuerpo físico para comunicarnos, pero ésta “liberación” a la cual se hace referencia va más allá. Las nuevas relaciones con la tecnología nos hablan de una nueva idea de lo que puede ser el cuerpo.  Se habla de una sintonía de las mentes porque ya no necesitamos de lo físico, pero no por eso el cuerpo desaparece, se ha transformado en un cuerpo que busca una nueva identidad que no está limitada a lo que los sentidos perciben y a lo que la realidad soporta, sino a lo que se puede construir con las ideas: con los anhelos, las proyecciones de futuro, representaciones simbólicas e imaginarios sociales. Ese conjunto de ideas conforman “cuerpos” desprovistos de su corporeidad, de lo tangible –los no-cuerpos- que sólo viven en el mundo virtual, pero que empiezan a ser tan reales en la medida que nos permitimos una vida a través de ellos. Entendamos los no-cuerpos como esos “alter-egos” o identidades que viven en la red, esos avatares que nos representan en el mundo virtual.

Estos cuerpos, no sólo se relacionan distinto con otros cuerpos, sino también con la tecnología y el espacio. No sólo nos hemos creado una nueva identidad alejada de lo físico, sino que además a través de lo virtual estamos transformando el mundo tangible. Hemos puesto entre nuestro cuerpo y el espacio que habitamos algo más. Ya no son nuestros ojos los que ven el mundo, sino que un artefacto lo hace por nosotros, porque si bien podemos ver (tenemos la facultad de hacerlo), no vemos lo que queremos, es decir, ya no es suficiente con ver la realidad, sino que esperamos ver más allá de la realidad.

Estas extensiones del cuerpo también nos vuelven un no-cuerpo puesto que generan ruptura en la forma como habitamos nuestro espacio, pero además niegan lo que somos: no los podemos ver sólo como accesorios del cuerpo, sino como representaciones simbólicas de lo que queremos ser, cómo anhelos sobre nuestro propio cuerpo, y la relación con esas tecnologías como idealizaciones sobre nuestro futuro y supresión de nuestras carencias.


Conclusiones

Las definiciones habituales sobre interfaces nos hablan de  una superficie que permite el intercambio comunicativo entre dos elementos de un sistema, que puede ser máquina-máquina, humano-máquina, etc. En ésta acepción de interfaz podemos identificar la importancia de la misma como el puente que posibilitará la realización de una tarea: traduce, conecta, interactúa. Si trasladamos eso a lo que cómo diseñadores gráficos estamos llamados a realizar en el proceso de desarrollar interfaces, tenemos que tomar en cuenta que ya no sólo se trata de escoger un lenguaje gráfico eficiente para facilitar el uso de determinado sistemas, sino que nos estamos enfrentando a problemas de diseño que implican un entendimiento profundo sobre cómo las nuevas tecnologías han creado nuevas relaciones y han modificado nuestro papel en esos sistemas humano-máquina.

El entendimiento de los nuevos paradigmas de comunicación, de las nuevas tecnologías, de nuestras nuevas posibilidades a través de la tecnología, y de cómo asumimos el papel de dicha tecnología en la construcción de nuestra realidad, son sólo algunos de los factores que entran a jugar un rol importantísimo en el desarrollo de interfaces que apunten a satisfacer las necesidades, funcionales, emocionales, cognitivas y simbólicas. Bien sea que nos enfrentemos a una relación cuerpo-máquina tradicional, a un cuerpo híbrido o a un no-cuerpo, el diseño debe trascender a lo meramente estético y funcional, y alcanzar un diseño de contenidos, de experiencias cognitivas, de metáforas, de esquemas de pensamiento: debemos ser capaces de transformar los nuevos paradigmas de comunicación.


[1]DE RIVERA, Javier. De lo cercano y lo lejano, lo real y lo imaginario. Tomado de la página: La sociología y las redes sociales [En línea] Disponible en: http://www.sociologiayredessociales.com/

[2] LAKOFF, George y JOHNSON Mark. Metáforas de la vida cotidiana. 1995. [En línea] Disponible en:  http://es.scribd.com/doc/32774245/Lakoff-y-Johnson-Metaforas-de-la-vida-cotidiana-Cap-1-a-6-1